Soy de una pequeña ciudad de Norte de Santander, llamada Ocaña. En 2014 era una joven estudiante de un colegio público con muchos sueños y metas, la principal era ingresar a la mejor universidad del país, pero la economía de mi familia me lo impedía.
Mi principal inspiración para salir adelante son mi mamá y mi hermano de cuatro años, que viven en una finca en una zona de conflicto armado. Mi mamá es docente y cada día se levanta, y arriesga su vida, con el objetivo de enseñar algo a sus estudiantes y tener dinero para apoyarme. Debido a esto, otro de mis sueños es darles una mejor calidad de vida, en un lugar donde ellos puedan vivir seguros y yo tranquila.
Por esta razón, me enfoqué y estudié mucho para postularme al programa Quiero Estudiar. En un comienzo cuando hablaba con mis parientes y les decía que yo me iba para Bogotá a estudiar no me creían, razón por la cual fue una gran sorpresa para todos recibir la noticia que había sido aceptada gracias a mis resultados en el Icfes.
Actualmente, estudio Ingeniería Química e Ingeniería Industrial en la Universidad de los Andes, y tengo un promedio de 4,4. Además, soy monitora de Cálculo Integral y de Fenómenos de Transporte; también fui monitora de Precálculo del programa Sigma, que permite a jóvenes de escasos recursos, egresados de colegios públicos, nivelarse para entrar a la educación superior.
Tengo una preocupación personal por ayudar a los demás jóvenes. Por esto, cuando voy a mi ciudad, organizó grupos de estudio entre los niños y les doy tutorías en las materias que se les dificulta, para nivelarlos y sembrar una semilla en sus vidas.
Cuando me gradúe, espero retribuir de alguna forma el apoyo que me han brindado y darle la misma oportunidad a otra persona que no pueda cumplir sus sueños debido a sus condiciones económicas.